Introducción

Los Pavimentos de hormigón impreso se conocen hace más de 30 años. A medida que se han ido haciendo populares, han ido siendo cada vez más utilizados por sus características innatas como durabilidad, variedad y sobre todo por su casi nulo mantenimiento.
En este capítulo se incluye, a título de recordatorio, una serie de recomendaciones y reglas de buena práctica, generalmente admitidas, que deben ser tenidas en cuenta en la ejecución de una solera de hormigón para tráficos ligeros.


Capa de apoyo del pavimento

La calidad de la capa de apoyo es un factor de suma importancia que afecta sustancialmente al comportamiento y durabilidad del hormigón impreso. A igualdad de los demás factores, cuanto peor sea dicha calidad, es decir, cuanto más blanda y deformable sea la capa de apoyo al estar húmeda tanto más rápidamente se degradará el pavimento. Debido a su gran capacidad de reparto de cargas, derivada de su rigidez, el hormigón impreso para tráficos ligeros suelen apoyarse directamente sobre la explanada, previa eliminación de la capa superior de tierra vegetal, aunque también es frecuente la interposición de una sub-base granular (arena, zahorra, etc.) entre el pavimento y la explanada. En cualquier caso, esta última deberá tener un índice CBR superior a 3 (y preferiblemente a 5) y compactarse adecuadamente mediante un número suficiente de pasadas de rodillo. Las explanadas de características mediocres suelen presentar problemas de heterogeneidad, con posibles asientos diferenciales que pueden dar lugar, a su vez, a la aparición de: * Hundimiento y/o roturas de las losas del pavimento. * Desnivelaciones de los bordes de las juntas. Deberá preverse la posibilidad de acceso de agua a la explanada para establecer, con antelación, el correspondiente drenaje. Si la construcción se realiza en verano o en ambiente seco, antes de verter el hormigón sobre la capa de apoyo ésta deberá regarse previamente con agua, evitando la formación de charcos, a fin de impedir que absorba la del hormigón recién extendido. En lugar de riego puede disponerse una lámina de plástico sobre dicha capa. Con ambiente húmedo, dichas precauciones pueden omitirse. La superficie de apoyo deberá estar contenida en un plano paralelo a la superficie final del pavimento de hormigón terminado, con el fin de obtener un espesor uniforme en este último. Deberá evitarse, sobre todo, la existencia de salientes en la base que, al disminuir el espesor de la losa en dicha zona, podrían provocar la fisuración o, incluso, la ruina prematura del hormigón impreso. La instalación de tuberías, canalizaciones, etc., deberá estudiarse de forma que no produzca las citadas disminuciones de espesor en la solera de hormigón. Los rellenos de las zanjas para alojamiento de las conducciones deberán estar compactados adecuadamente, siendo recomendable la utilización con este fin de morteros celulares autonivelantes.