EJECUCIÓN DE SOLERAS DE HORMIGÓN
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Juntas de Contracción
Son las más frecuentes en un pavimento de hormigón. Su misión fundamental es limitar la longitud de las losas de forma que no se produzcan fisuras en las mismas como consecuencia de la retracción o de los gradientes térmicos.
La distancia a la que se deben ejecutar estas juntas se conoce empíricamente y es función del espesor de la losa (no más de 20 a 25 veces el mismo en pavimentos de hormigón en masa).
Estas distancias se refieren al lado mayor de la losa, en el caso de ser ésta rectangular, y a la dimensión máxima de la misma, si tiene otra forma. No es aconsejable hacer losas muy alargadas. Lo óptimo son losas tendiendo a cuadradas; sin embargo es habitual hacerlas rectangulares, en cuyo caso la relación entre las longitudes de los lados no ha de ser superior a 2:1. Si es necesario deberá disponerse una junta intermedia. En losas con planta no rectangular no conviene formar ángulos interiores menores de 60º. Ángulos más pequeños dan lugar a la formación de cuñas estrechas en el pavimento, con peligro de roturas. Si el pavimento se construye por bandas, las juntas transversales de contracción de dos bandas contiguas deben situarse en prolongación unas de otras; de lo contrario, se corre el riesgo de que aparezcan fisuras en la banda hormigonada en segundo lugar, continuando las juntas de la primera banda. Aunque las juntas de contracción también pueden ejecutarse en fresco, en los pavimentos con acabados especiales es habitual realizarlas mediante serrado del hormigón endurecido, utilizándose para ello sierras provistas de disco de diamante o carborundo que producen una ranura en el hormigón. La profundidad de la misma ha de estar comprendida entre 1/4 y 1/3 de espesor.
La operación de serrado debe realizarse entre las 6 y las 24 horas a partir de la puesta en obra del hormigón (según haga más o menos calor). Si se realiza demasiado pronto puede desportillarse la junta; si se efectúa demasiado tarde puede haberse originado ya una fisura por retracción del hormigón. Tanto la regularidad de la superficie como la de la junta son muy buenas, pero el sistema es más caro que si se realizan las juntas en fresco.